Con el draft ya cerrado y el campo de entrenamiento a la vuelta de la esquina, los Dallas Cowboys se perfilan como un equipo completamente distinto al que vimos la temporada pasada. Entre el draft y la agencia libre, Dallas hizo el trabajo que pocos equipos logran: reabrir una ventana de Super Bowl que parecía cerrada.
El golpe de suerte que cambia todo: Caleb Downs
Dallas llegó al draft con muchas dudas sobre si cambiaría o no a George Pickens, y con la presión de tener dos selecciones dentro del top 20. Al final, le tocó la mejor suerte posible: caer en la posición 11 y quedarse con Caleb Downs, el mejor jugador de todo el draft. Un safety con una lectura de juego excepcional, físico, atlético, y con la inteligencia de campo para convertirse en el capitán de la defensa desde el día uno, jugando bajo el mando de Christian Parker como coordinador defensivo.
Malachi Lawrence, la otra pieza de la línea defensiva
Después de Downs, Dallas hizo un cambio con Filadelfia para subir hasta el pick 23 y quedarse con Malachi Lawrence, defensivo de UCF con números sólidos y en ascenso durante sus tres temporadas ahí. Con Donovan Ezeiruaku, Rashan Gary, Quinnen Williams y Kenny Clark como línea defensiva titular, Lawrence probablemente arranque como rotación, pero todo apunta a que para la mitad de temporada ya esté peleando por un lugar como titular.
Jaishawn Barham completa el corazón de la defensa
En el día dos, ya en el pick 92, Dallas eligió a Jaishawn Barham, linebacker de Michigan. Muchos lo compararon con una versión de Arvell Reese, de los Giants, ya que ambos pueden jugar como linebacker híbrido y también a la defensiva. El plan del equipo es usarlo como inside linebacker fijo, aunque también tiene la versatilidad para jugar como Edge. Dallas históricamente no ha tenido la mejor suerte con jugadores de Michigan, pero hay excepciones como Jourdan Lewis, esquinero que fue pieza importante para el equipo durante varios años antes de salir a Jacksonville — la esperanza es que Barham se sume a esa lista.
Caleb Downs es como Micah Parsons: cuando llegó en 2021, transformó una defensa que era de las peores de la liga en una de las mejores, año tras año.
Refuerzos clave en la agencia libre
Ese mismo día del draft, Dallas hizo un cambio con San Francisco para quedarse con el linebacker Dee Winters, una quinta ronda a cambio de un jugador que fue pieza importante para los 49ers la temporada pasada, cuando tuvo que asumir la titularidad tras la lesión de Fred Warner y terminó con más de 100 tacleadas totales. Está en el último año de su contrato, así que es una apuesta de bajo riesgo y alto techo por muy poco costo.
A esto se suma la llegada de Rashan Gary desde Green Bay, adquirido en marzo a cambio de una cuarta ronda — un defensivo que los Packers estaban dispuestos a cortar por su salario, pero que sigue produciendo números sólidos cada temporada y que debería aportar presión inmediata al frente defensivo de Dallas.
El resto de la clase de draft
En el día tres, Dallas completó su clase con: Drew Shelton, tacle ofensivo de Penn State, para dar profundidad en la línea; David Moore, esquinero de Florida que en sus dos temporadas como titular con los Gators nunca fue penalizado por interferencia ni cometió un holding — disciplina que le vendría muy bien a un equipo que históricamente comete demasiados castigos; LT Overton, tacle defensivo de Alabama, para reforzar esa posición junto a Kenny Clark y Quinnen Williams, tras la salida de Osa Odighizuwa; y en la última ronda, Anthony Smith, receptor de East Carolina que llega a pelear por el cuarto lugar en la rotación de wide receivers, detrás de CeeDee Lamb, George Pickens y Ryan Flournoy.
Una ofensiva que no necesitaba arreglos
La razón por la que Dallas invirtió prácticamente todo su draft en la defensa es simple: la ofensiva ya era una de las tres mejores de la liga la temporada pasada en prácticamente todos los rubros — puntos, yardas totales, ataque aéreo. Con Dak Prescott, CeeDee Lamb, George Pickens, Jake Ferguson, Javonte Williams (de vuelta tras una reestructura de contrato) y una línea ofensiva que se mantuvo unida en la offseason, no había necesidad de tocar ese lado del balón.
Lo que sí estaba roto era la defensa, y ahí es donde Caleb Downs, Malachi Lawrence, Jaishawn Barham, Dee Winters y Rashan Gary entran a transformar por completo esa unidad. Dallas cerró su ventana de Super Bowl el 14 de enero de 2024, tras perder ante Green Bay en la ronda de comodín. Dos años después, con una ofensiva de campeonato y una defensa que va camino a ser una de las mejores de la liga, esa ventana vuelve a estar abierta — y con Dallas como serio candidato a ganar su división en 2026.
