La temporada 2026 puede ser la más importante en años para los Dallas Cowboys. Tras reforzarse a fondo en la agencia libre y el draft, el equipo se perfila como contendiente real en la Conferencia Nacional — con argumentos de sobra para llegar al Super Bowl 61 y romper una sequía de 30 años sin ganar un trofeo Vince Lombardi.
Una ofensiva que no necesitó cambios
La gran debilidad de Dallas la temporada pasada fue una defensa que estuvo entre las peores estadísticamente en la historia de la liga. La ofensiva, en cambio, fue lo mejor del equipo en años — de élite en casi todos los rubros. Por eso, la estrategia en la offseason fue simple: no tocar nada del lado ofensivo, solo retener el talento que ya tenía.
Dak Prescott y CeeDee Lamb ya tenían asegurado su regreso, pero también volvió Jabrill Peppers, pieza importante del año pasado. George Pickens, que generó dudas sobre su futuro, se queda al menos una temporada más con la etiqueta de franquicia. La línea ofensiva —con Tyler Booker, Tyler Smith, Tyler Biadasz, Terence Steele y Cooper Beebe— es sólida de punta a punta, y Jake Ferguson sigue siendo una pieza confiable en la posición de ala cerrada.
Un arsenal de receptores completo
Con CeeDee Lamb, KaVontae Turpin (un arma de doble filo en jugadas de engaño, pases largos e incluso equipos especiales), George Pickens —playmaker total la temporada pasada— y Ryan Flournoy como opción número tres, Dak Prescott tiene todas las herramientas para responder a la presión que implica ser el quarterback de la franquicia más grande y valiosa del deporte a nivel mundial, comparable en marca a clubes como el Real Madrid, los Yankees o los Lakers. Prescott es un quarterback top 10 de la liga —a veces top 5— con el talento suficiente para ganar un Super Bowl.
La defensa que por fin se transforma
Aquí está el verdadero cambio. Con Quinnen Williams, Dallas por fin tiene un tackle defensivo All-Pro capaz de cambiar un partido en cualquier jugada, generando tacleadas para pérdida y capturas. Kenny Clark lo acompaña como un sólido tackle defensivo número dos, mientras que Rashan Gary y Dorance Armstrong Jr. —quien tuvo un buen año de novato— deberían aportar bastante. La adición de Von Miller, que la temporada pasada consiguió nueve capturas a pesar de su edad, también ayuda a reforzar esa línea.
En linebacker, DeMarvion Overshown busca por fin una temporada completa al 100%, algo que nunca ha logrado por lesiones — si lo consigue, esta unidad tiene el potencial de ser top 10 de la liga y llevar a Dallas a playoffs.
Una secundaria que pasó de sólida a completa
Coby Bryant, Kelvin Joseph y Jayron Kearse llegaron en la agencia libre para hacer impacto inmediato, uniéndose a Malik Hooker y a DaRon Bland, ya con experiencia en el Pro Bowl. Es una secundaria sólida, quizás no de élite, pero con margen para ser realmente buena.
Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, Dallas tiene al mejor jugador del draft y al mejor defensivo universitario de las últimas dos temporadas: Caleb Downs. Es difícil de creer que el resto de la liga haya dejado que un talento así llegara hasta el pick de los Cowboys. Después de Dak Prescott, es el jugador más importante del equipo — capaz de jugar como safety, como nickel, incluso como linebacker en la caja, presionando al quarterback y sin fallar tacleadas.
Dallas cerró su ventana de Super Bowl tras la derrota ante Green Bay en 2024. Dos años después, con una ofensiva intacta y una defensa completamente renovada alrededor de Caleb Downs, esa ventana vuelve a estar abierta — y esta vez, con argumentos reales para llegar hasta el final.
