Los Angeles Dodgers fracasaron en su búsqueda del tricampeonato, lo que significa que tendremos que esperar mucho tiempo para volver a ver a un equipo de cualquier liga norteamericana ganar tres campeonatos seguidos. Estas son las razones por las que creo que no lograron ni siquiera llegar a la Serie Mundial y las consecuencias que traerá.
Un equipo que cambió de patrón
Antes de la era de Ohtani y Yamamoto, los Dodgers eran el mejor equipo del béisbol en temporada regular, con más de 100 victorias, pero no trascendían en octubre. Desde 2024 hicieron lo contrario: avanzaban lento en la temporada regular, con baches y malas rachas, y se encendían en octubre. Este año se podía sentir que sería distinto. Ohtani, MVP en las primeras dos temporadas del bicampeonato, no jugó como se esperaba: abrió como pitcher desde el opening day por primera vez con los Dodgers y también bateó como designado, pero sufrió con las lesiones. Los Dodgers simplemente no pueden depender de un solo hombre.
Un roster de veteranos
La razón principal, creo, es que el roster ya no está bien armado. La edad promedio de los jugadores de posición de los Dodgers es de 31.3 años, uno de los equipos más veteranos del béisbol, con muchas piezas fundamentales de campeonatos anteriores, como Miguel Rojas y Kiké Hernández. Freddie Freeman, Max Muncy, Mookie Betts y Shohei Ohtani, todos de más de 30 años, no tuvieron grandes actuaciones en temporada regular ni en la postemporada. Es hora de darle paso a la siguiente generación.
La chispa que no apareció
No sé si a los Dodgers se les acabó la suerte en aquel juego siete contra Toronto en noviembre pasado, o si el equipo simplemente se cansó de ganar. Lo que sí es obvio es que les faltó una chispa para remontar. En 2024 la tuvieron en el juego cuatro contra San Diego, con un juego de bullpen, y en la quinta entrada de la Serie Mundial, cuando los Yankees los dejaron vivir. La temporada pasada fue el home run de Miguel Rojas en la novena entrada del juego siete, la atrapada de Andy Pages y la jugada de Rojas y Will Smith en home. Este año, y sobre todo en los playoffs, no hubo esa jugada ni ese momento.
Los veteranos ya ganaron y son leyendas; los jóvenes son los que quieren ganar.
Rotación, bullpen y Dave Roberts
La rotación se veía muy buena, con Ohtani, Yamamoto, Snell, Glasnow y Skubal, adquirido en la fecha límite. Pero nunca estuvo sana: Snell se perdió gran parte del año, Glasnow también, Skubal llegó hasta agosto y Ohtani no pudo lanzar desde agosto. Yamamoto es un monstruo en postemporada, pero no puede cargar con todo, y el bullpen también tuvo su parte de culpa.
Dave Roberts tiene que vivir con sus decisiones. Es un poco injusto: cuando los Dodgers ganan se dice que es por la gerencia y por el gasto, y cuando pierden se le echa la culpa a él, pero así son los fanáticos.
Lo que viene en la offseason
Los Dodgers tienen la nómina más alta, aunque Ohtani no impacta, pues tiene 68 millones al año diferidos y solo le pagan 2. Pero los contratos de Betts, Freeman, Kyle Tucker, Glasnow y Snell son de jugadores de más de 30 años, y Friedman, la cabeza del equipo, tiene que hacer movimientos importantes para rejuvenecerlo.
Hay que encontrar ya un reemplazo para Freddie Freeman, que entra a su último año de contrato. Max Muncy también está en su último año, a Mookie Betts le quedan muchos años, Miguel Rojas se acaba de retirar y creo que lo último que vimos de Kiké Hernández en Los Ángeles ya pasó. Hay que cambiarle el ADN al roster, hacerlo más joven y con hambre de triunfo.
También será interesante ver si habrá una huelga o no ahora que los Dodgers perdieron, algo que iremos analizando video a video.
